CARACTERÍSTICAS

Filosofía de fondo del Programa

Los principios en que se basa este programa son los siguientes:

Voluntariedad en la participación. Solamente entrarán en el programa aquellos montes (o grandes partes de montes) si hay acuerdo previo y activo por parte de las partes implicadas, especialmente el propietario y los gestores realesAplicación a escala real. No se trata de realizar complejas experiencias sobre parcelas muy reducidas, sino actuar a la escala real de la gestión de los montes y durante periodos largos (15-20 años) pueden notarse los resultados y recuperarse las informaciones y experiencias prácticas que sean de utilidad.Progresividad. No se trata de aplicar un listado de recetas concretas de golpe, sino de trabajar con un pensamiento estratégico nuevo de cara al monte. Las actuaciones cotidianas serán influidas por estos nuevos puntos de visión de maneras diferentes en cada lugar y por cada persona responsable. Igualmente se empezará por parcelas piloto antes de aplicar las técnicas a mayor escala.Control. Los nuevos sistemas de gestión deben ser sometidos a control real de sus resultados, por medio de un seguimiento que de origen a informes anuales, balances… Así se reducen los riesgos de fracasos y se aprende del resultado de la experiencia sea cual sea (en caso contrario se suelen mostrar únicamente los "experimentos" más positivos creando una idílica imagen de facilidad en la aplicación selvícola). Concertación entre actores (propietarios, titulares, gestores de terreno, administraciones, centros de formación e investigación…). Publicidad. Es conveniente por su papel en el control, generación de ideas, facilidad de extensión de sus resultados… que sea un programa que tenga la mayor difusión a todos los niveles, el de los profesionales forestales de otras regiones, el mundo académico, los propietarios y la sociedad en general. Integración en la gestión normal. Sin crear nuevas estructuras ni romper la cadena de funcionamiento de las administraciones.Reducción de costes. Aunque ocasionalmente puedan producirse gastos extras en el lanzamiento, se trata de lograr, al menos en los montes productivos, un balance económico positivo. No se trata de partir de la idea, muy extendida en sus diversas variantes, de que si un sistema de gestión es económicamente interesante a la fuerza debe contener una trampa ecológica. Sin embargo hay que considerar esta reducción de costes como una referencia para los montes medianamente gestionados y para grandes superficies y periodos, y no para aquellos casos en los que prácticamente no existe la gestión.


Tres niveles de trabajo: el monte en su conjunto, los cantones o parcelas piloto y las parcelas de demostración.

La red de montes „ProSilva“ tiene una triple vertiente. Esta red está formada por:Montes que constituyan una unidad de gestión completa, en general propiedades de mismo titular. En este nivel la aplicación de criterios de gestión próxima a la naturaleza se manifiesta principalmente por las prioridades de la gestión, de los aprovechamientos e inversiones. La principal herramienta será la elaboración y seguimiento del plan de gestión. En este nivel se abordarán también las cuestiones referentes a gestión de la ganadería y poblaciones cinegéticas compatibles con la conservación de la cubierta permanente. Excepcionalmente podrá tratarse de partes de montes d ela unidad de gestión (por ejemplo zonas separadas geográficamente o con una composición u objetivos muy diferenciados).Parcelas piloto, que constituyen parte, o todo, de los montes del nivel anterior en las que se realizarán las operaciones selvícolas directas cuyo resultado se desea observar. Como criterio general se tratará de superficies de entre una hectárea y varias decenas, por ejemplo uno o varios cantones. Parcelas de demostración. A diferencia de los dos niveles anteriores, presentes en todos los casos, estas parcelas solamente se definirán allí donde la gestión realizada históricamente haya creado estructuras irregulares y complejas que ya puedan servir de referencia. La diferencia principal con las parcelas piloto es que en estas la gestión próxima a la naturaleza se va a iniciar con la puesta en marcha del programa, o lleva tan escaso tiempo que no es posible vislumbrar todavía un bosque bien estructurado. Con el paso del tiempo ambos tipos de parcelas se confundirán, pero actualmente es preciso diferenciar ya aquellos casos que puedan servir de referencia de futuro.
Tamaño y ámbito de la red

Para alcanzar sus objetivos es preciso disponer de una masa crítica mínima, evitando al mismo tiempo un tamaño que dificulte, al menos en una primera fase, los contactos.
Se considera que la dimensión óptima para la puesta en marcha de la red es de unos 20-25 montes. Esto permite la participación de montes de diferentes regiones, tipos de propiedad, especies, usos y condicionamientos. Al mismo tiempo 20-25 personas pueden formar un grupo que se interrelacione fácilmente en encuentros, excursiones...
El ámbito geográfico en el que se encuentran los montes de la red es el del norte peninsular, en donde se hayan los bosques de características más atlánticas y centroeuropeas. Esto afecta principalmente a las regiones de Galicia, Asturias, Cantabria, Euskadi y a zonas montañosas, especialmente del norte de las de Castilla y León, La Rioja y Navarra. Ocasionalmente puede extenderse a otras zonas montañosas, especialmente del ámbito pirenaico.
Las formaciones forestales que incluye son hayedos (puros y mixtos con roble, pino silvestre y haya), robledales (Q. robur, petraea y pyrenaica), pinares de silvestre, así como masas procedentes de repoblación de diferentes coníferas (pinos radiata, pinaster, laricio, silvestre..., alerce, douglas...), eucalipto y otras frondosas